Trasfondo Histórico de los Colegios Metodistas en el Perú

Trasfondo Histórico de los Colegios Metodistas en el Perú

El principal esfuerzo de los misioneros

  • El principal esfuerzo de los misioneros fue concentrado en la educación. Los misioneros metodistas manifestaron una extraordinaria fe en el poder transformador de la educación. Un reporte escrito de 1912 decía: “Creemos que los colegios establecidos por los metodistas en las repúblicas en el Norte de los Andes fueron destinados a ser una fuerza potencial para elevar el nivel intelectual y moral de estas naciones” (Acta 4ª Reunión de la Conferencia Misionera Andina del Norte de la Iglesia Metodista Episcopal, Callao, Diciembre 18-21, 1912).
  • La mayoría de los misioneros fueron preparados formalmente para la enseñanza.
  • El proselitismo religioso no fue tan exitoso como lo fue el trabajo educacional. Mientras en las capillas metodistas los servicios eran privados, sus colegios crecían exitosamente. Los colegios se fundan con el propósito de generar ingresos para el auto-sostén de la Iglesia, brindar educación laica a nacionales y extranjeros, para afectar la sociedad.
  • En 1929 la Misión Metodista fue la denominación protestante pionera y la fuerza religiosa líder de los evangélicos. Contaba con 16 cargos pastorales en 37 lugares de predicación; 11 escuelas con 15 misioneros y 58 profesores nacionales; un seminario y un gran hospital.
  • Las actividades de la Iglesia Metodista en el Perú, tanto en lo religioso como en lo educacional, se concentraron en áreas urbanas, la clase media y en la burguesía.
  • El evangelio social fue el soporte para el trabajo misionero en lo religioso y en lo educacional. La educación sirvió de vehículo para la transformación social e individual. El Credo Metodista refleja el pensamiento del cristianismo social progresista.
  • Manuel González Prada, escritor peruano, a pesar de su antireligiosidad, consideró a las escuelas protestantes representantes de una moral de avanzada sobre la educación católica. Más aún, José Carlos Mariátegui en su célebre obra “Los Siete Ensayos de la Realidad Peruana”, en la sección del factor religioso, cita el estilo de vida de los metodistas.
  • La atracción de los colegios metodistas fue su énfasis en la enseñanza del idioma inglés, los cursos comerciales y su estilo de vida liberal. Los misioneros metodistas remarcaron constantemente que los colegios eran verdaderos centros liberales.
  • A pesar de proclamar los misioneros una política neutral en la enseñanza, se permitió la presencia de profesores de una tendencia política en los colegios metodistas, a mediados de 1930.
  • El auge de los colegios protestantes originó que los arzobispos usaran sus cartas pastorales para urgir a los padres de familia a no enviar a sus niños a los mencionados colegios, tal el caso de la carta pastoral del arzobispo de Huancayo en 1921.
  • Los líderes de gobierno y representantes de negocios vieron favorablemente a los colegios protestantes. La Cámara de Comercio y las compañías extranjeras tuvieron un abierto interés por dichos colegios. Por ejemplo, The American Mercantile Bank solicitó al colegio Lima High School en 1919, aperturar clases para sus empleados (Cf. Actas 11ª Reunión de la Conferencia, Setiembre 18-22, 1919).
  • Los colegios metodistas fueron libres para organizar sus clases y desarrollar sus propios currículos, pero no tenían valor oficial sino hasta 1920. El modelo que se seguía en la enseñanza era el sistema de la escuela americana.
  • Todos los colegios metodistas compartieron un pasado común, en el cual empezaron sus actividades en lugares humildes y en edificios rentados que fueron gradualmente mejorados y adaptados.
  • Hay que hacer notar la independencia de los colegios metodistas del sistema público en Perú, su extensión y su propio sistema educativo.
  • Los colegios metodistas fueron capaces de preparar gente para trabajar en diferentes niveles en una economía capitalista-dependiente y que las escuelas públicas no podían hacerlo. Ellos produjeron el personal calificado requerido por las compañías extranjeras y sus subsecuentes redes de trabajos locales, tales como empleados comerciales calificados, administradores y liderazgo intermedio relacionado a la burocracia financiera.
  • Los colegios metodistas no solamente proveyeron personal entrenado, sino que fueron también agencias para la trans-culturización, con resultados que son difíciles de evaluar. Representaron a través de su obra educativa, los ideales más avanzados del liberalismo.
  • Sin embargo, el mejor aporte de los colegios metodistas a nuestra cultura es el de impartir una educación basada en principios y valores cristianos, sin distinción de géneros, de razas, de credos y culturas. El fin supremo de esta educación es mejorar la calidad de vida de los(as) alumnos(as) y llegar a ser instrumentos de cambio en nuestra sociedad, a través del servicio solidario, como testimonio del gran amor de Dios en sus vidas.

Por: Rev. Lic. Jorge Bravo C., de su página web personal, http://www.angelfire.com/pe/jorgebravo/colegioshistoria.htm, con su autorización.